Tilly Lockey y Gema Hassen-Bey, ínconos del paralimpismo

«Cuando alguien me dice que hay algo que no puedo hacer eso me da más energía y pienso: ¡chincha!». Así habla Tilly Lockey, una adolescente cuyos brazos son prótesis biónicas, que junto a la deportista paralímpica Gema Hassen-Bay han hablado hoy a un grupo de niñas de cómo hacer para no rendirse nunca.

La fundación Inspiring Girls, dedicada a aumentar la autoestima y ambición profesional de las niñas, ha organizado este miércoles junto al BBVA en Madrid una jornada bajo el título «Imbatibles y humanas. En la adversidad encontraron su fuerza».

Hassen-Bay y Lockey hablaron ante un auditorio lleno de niñas y adolescentes, a las que dieron una lección de resiliencia y de «mantener la cabeza alta, aun cuando alguien os la quiera bajar. Habrá tropiezos, altibajos, pero manteneos pensando en lo que vais a conseguir y que nadie os baje la cabeza», ha aconsejado la adolescente.

A Lockey le amputaron a la altura del antebrazo a los 15 meses debido a un tipo de meningitis, Hasse-Bay va en silla de ruedas desde la infancia debido a un accidente, pero ninguna de las dos se pone límites y su receta para hacer frente a las barreras es básicamente la misma.

Que nadie te diga lo que puedes hacer o no hacer, soñar y luchar por esos sueños poniendo en ello «cabeza, mente y espíritu», porque «la clave del éxito la tenemos nosotras. El motor de la vida está en la cabeza, el corazón y la motivación», ha dicho Hassen-Bey, la primera melladista paraolimpica española en esgrima.

Hassen-Bay habló de su próximo proyecto de ser la primera persona en silla de ruedas que suba al Kilimanjaro, pero sobre todo «de los kilimanjaros del día a día», como el hecho de que estuviera hablando desde un escenario sin un acceso adaptado, lo que no le permitía bajar a la platea.

Pero, la deportista no cree en la discapacidad. «Yo creo que todos tenemos capacidades diferentes y cuando las unimos en un equipo es cuando hacemos cosas grandes».

Lockey, por su parte, sueña con «el día en que tener una discapacidad no te haga diferente, sino que la diferencia sea algo normal».

A Lockey, de 13 años, y a Hassen-Bey, de 52, les une la determinación y la confianza en ellas mismas. «Creo que ese puede ser mi superpoder», ha indicado la adolescente británica al ser preguntada por la fundadora de Inspiring Girls, Miriam González.

Confianza y determinación porque «si yo puedo alcanzar el Kilimanjaro, que soy mujer, soy pequeña, voy en silla de ruedas y me apellido Hassen-Bey -en referencia a lo difícil que es ese apellido turco en España-, entonces todas podéis alcanzar vuestras cimas, ha asegurado entre el aplauso del joven auditorio.

En cualquier caso, a ella el simple reto ya le «vale la pena, aunque no llegue a la cima, porque lo importante es el camino».

Lockey tampoco se rinde y es capaz de bailar, tocar el piano o maquillarse, aunque siendo un bebé a sus padres les dijeron que no sería posible y a pesar de su eterna sonrisa las consecuencias de la meningitis siguen ahí.

«Hace poco me dijeron que la pierna izquierda me ha dejado de crecer, me han operado y tengo que ajustar los tornillos todos los días y no puedo doblarla», señala con total naturalidad.

La joven es muy activa en las redes sociales, «sobre todo en Instagram. Lo uso para dar poder a la gente, para que vean mis prótesis, que es algo de lo que no tenemos que sentirnos avergonzados. Son algo chulo».

Y así, pasó un rato enseñando a la audiencia como funcionan sus brazos de última generación, que le permiten gran cantidad de movimientos y parecen, por su aspecto, sacados de una película de ciencia ficción.

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