Un paralímpico entrena a excombatientes para la vida

El deporte mexicano tiene entre sus grandes glorias deportivas a Hugo Sánchez, Ana Gabriela Guevara, Julio César Chávez, Lorena Ochoa o Fernando Valenzuela, entre muchas otras, pero si volteamos al deporte paralímpico de México uno de los más grandes atletas es Saúl Mendoza, quien a los seis meses de nacido fue diagnosticado con polio, pero eso en lugar de hacerlo más débil, lo motivó para demostrar que día con día su vida tiene una misión diferente por cumplir.

En exclusiva para La Razón, Saúl Mendoza relató como ha sido su andar en el deporte mundial, lo que le ilusiona representar a su país y sobre todo, la labor que actualmente hace para apoyar a las personas con capacidades diferentes.

“Ahorita puedo mirar al pasado y veo que después de 25 años de carrera deportiva y representar a México tengo todo lo que quiero”, dijo.

El multimedallista azteca ha representado a México en siete juegos Paralímpicos y en tres olímpicos, en donde cosechó un oro y una plata y con dicha trayectoria fue invitado por la armada de Estados Unidos y las fuerzas especiales al igual que la universidad de Texas para apoyar a algunos Marines que regresan de la guerra con alguna discapacidad y entrenar a sus promesas paralímpicas para el futuro; también da pláticas motivacionales para empresas y escuelas en México y Estados Unidos.

“Me dio polio a los seis meses de haber nacido entonces yo fui a una escuela de rehabilitación en la Ciudad de México y como parte de la rehabilitación y de los 11 años que fui a esta escuela también nos incluía natación y basquetbol”

Saúl Mendoza

Medallista mexicano paralímpico

“Fue muy natural esto de hablar en público; de ir a la TV y compartir las experiencias. Todos los días el tener una visión diferente te puede dar la oportunidad de cambiar la vida personal y de la gente que te rodea y con esa mentalidad en Estados Unidos la armada y las fuerzas especiales me invitaron para participar con ellos como motivador y entrenador de los chicos que regresan de Afganistán o de Irak con algún problema físico; el comité paralímpico de Texas me invitó para que motive a los jóvenes”.

Muchos de los atletas que Mendoza tiene a su cargo lo ven como un psicólogo, pues el atleta los orientea y los invita a no rendirse por ningún motivo.

“Para mí es una experiencia realmente increíble (ayudar a los jóvenes a salir adelante) por que siento que con estos puntos de vista voy formando una filosofía de vida en la que no hay límites”

Saúl Mendoza

Medallista mexicano paralímpico

“Es una responsabilidad porque es parte de mi trabajo, aunque no soy su psicólogo si no su entrenador. He tenido que aportar mucho para que ellos se puedan integrar a su vida diaria. Soy afortunado de tener las palabras para ayudarles en lo que pueda, lo único que yo puedo darles son las herramientas y muchas veces soy el porrista de vida. Afortunadamente el 99 por ciento de nuestros atletas se integran a su vida diaria y es gente muy joven que hemos regresado a las universidades que están en los programas paralímpicos de Estados Unidos y la medalla más grande que podemos tener es que ellos se integren a su vida diaria y con su familia”, argumentó el oriundo de la Ciudad de México.

Saúl Mendoza reconoció que es muy difícil hacer entender a una persona que la vida sigue a pesar de que perdió alguna parte del cuerpo o que se quemó al cien por ciento y, por lo mismo, aseguró que le gustaría que en su país se tuvieran programas que ayuden a este tipo de personas.

Mendoza (círculo), con algunos de sus alumnos en Texas, EU.

“Desafortunadamente no he tenido ninguna invitación (por parte de las autoridades mexicanas) y es por que en México no existen los programas adecuados. No existen los programas de detección de talentos y, aunque ya existen los juegos infantiles, no hay un tema en el que podamos darle seguimiento a los atletas y ver su desarrollo y lo mismo pasa con las fuerzas especiales de México y la Policía Federal, no hay alguien que detecte a los soldados que están luchando en esta guerra contra el narcotráfico y no se les da esa atención por todo el sacrificio que ellos han dado a nuestro país”.

Y sobre el desarrollo de los atletas paralímpicos mexicanos, resaltó que “en México el deporte paralímpico vive un estancamiento porque muchos de los atletas nos estamos envejeciendo y no existe un programa para crear nuevos valores y poco a poco se van a terminar los talentos y no hay algún programa que cree nuevos valores”.

Por último, el deportista en atletismo confesó que algo que a él le ayudó mucho fue que su familia siempre lo dejó ser libre y él se sintió como un papalote que podía volar a donde fuera, pues la confianza de sus seres queridos fue primordial.

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