El exjugador de la NFL y del equipo de Iowa, Tyler Sash, que falleció el pasado mes de septiembre en su casa de Oskaloosa a los 27 años, acaba de descubrirse que tenía una enfermedad degenerativa del cerebro que se encuentra en decenas de exjugadores de fútbol americano profesional.
Chris Nowinski de la Fundación de la Universidad de Boston, ha confirmado el diagnóstico de la encefalopatía traumática crónica, más conocida como CTE, tal como declaró ayer a ‘The Associated Press’. El New York Times ha sido el primero en dar a conocer la noticia.
La CTE, que sólo puede ser diagnosticada después de la muerte de una persona, está directamente relacionada con un trauma cerebral repetido. Se asocia a síntomas tales como pérdida de memoria, deterioro del juicio, depresión, y, eventualmente, demencia progresiva. Según el informe del New York Times, la enfermedad había avanzado a una etapa rara vez vista en alguien de su edad.
Lo más sorprendente es que el diagnóstico es muy similar al hallado en el cerebro de otro exjugador de la NFL, Junior Seau, que se suicidó en 2012 a los 43 años.
“Con Tyler siendo tan joven, ha sido una noticia muy sorprendente para mí”, ha dicho el ‘linebacker’ AJ Edds, que jugó en el equipo de Iowa con Sash en 2008 y 2009.
“Pero cuando uno comienza a mirar hacia atrás, uno recuerda que algunos de los síntomas y signos ya estaban allí. Es revelador. Significa que el fútbol americano no sólo afecta al físico sino también a la mente”.
Otro futbolista de la NFL muere de encefalopatía traumática crónica
