Najib se entrena duro para conseguir su sueño, participar como atleta en unos juegos paralímpicos. Pero lo que importa no es ganar, sino cómo el deporte le ha cambiado la vida después de que hace dos años un ataque bomba en la ciudad siria de Homs le dejara en una silla de ruedas. «Su actitud está cambiando», asegura su madre, «el deporte le está sacando de su caparazón».
Najib es un refugiado sirio de sólo 14 años que, como tantos otros antes y después que él, ha huido de la guerra en su país cruzando en una barca el mar Egeo para buscar una oportunidad en Europa. Desde 2016 vive en Grecia con su familia, y gracias al proyecto de la fundación Agitos y ACNUR, ha conseguido su primer debut internacional en los juegos de Portugal del pasado noviembre. «Estamos aquí para competir, enseñarle algunas cosas a Najib y añadir algo de inspiración a su vida», destaca su entrenadora.
Su viaje a Portugal ha sido toda una experiencia personal. «Estoy muy contento porque he conocido a gente de Brasil, Emiratos Árabes Unidos y otros lugares. Cuando vuelva a Grecia entrenaré más para empezar a ganar carreras».
El deporte le ha dado a Najib una motivación para rehacer su vida. Ahora quiere avanzar en su tratamiento, continuar sus estudios y competir.
De refugiado a atleta
