Tatyana McFadden nació con espina bífida en San Petersburgo hace 28 años, pero tiene una vida que se presta para un excelente libreto sinematográfico.
Sus padres las llevaron a un orfanato al no poder costear sus gastos, un lugar donde no había sillas de ruedas, tuvo que gatear hasta los seis años, pero no se veía diferente al resto de niños.
«Nunca me he visto como una discapacitada, para mí mi silla son mis pies»,dijo al diario español Marca.
Hasta que Deborah McFadenn cambió su vida para siempre. Entró en ese orfanato para hacer una visita de trabajo como comisionado de la discapacidad para el Departamento de Salud de Estados Unidos y decidió adoptarla. Al llegar a Estados Unidos cayó enferma. Tenía un grado severo de desnutrición y una anemia galopante. Los médicos auguraron que sólo sobreviviría unos meses. De aquello han pasado 22 años ya.
«Llevaba escrita la palabra imposible en la frente pero he ido al colegio, a la Universidad, a los Juegos…», confesaba durante el Toyota Mobility Summit en Atenas en el que se presentó la campaña de comunicación ‘Start your impossible’. Viendo el carácter de su madre adoptiva, luchadora, llena de energía y sin parar de sonreír, una entiende por qué Tatyana es tan competitiva y a la vez combativa. Decidió apuntarla a varios deportes como ayuda en su recuperación física. Empezó con natación y siguió con tiro con arco, baloncesto en silla y hockey sobre hielo, pero fue el atletismo el deporte que la conquistó.
«Cuando llegó al Instituto no la dejaban competir con el resto. Decían que era peligroso para los demás que ella fuese en silla, por lo que tenía que competir por separado, muchas veces sola, lo cual le resultaba humillante», explica Deborah, su madre. «Cambiemos las leyes, me dijo un día», prosigue. Y en 2005 demandaron al Howard County Public School System. Las McFadden ganaron la demanada y Tatyana pudo competir a la vez que los demás. Conocida como ‘La Ley Tatyana’, al principio sólo se aplicaba en algunos estados pero en 2013 se convirtió en una ley de ámbito nacional.
Ese mismo año hizo también historia en el plano deportivo al convertirse en la primera persona en ganar en la misma temporada los maratones de Boston, Londres, Chicago y Nueva York. Nadie sin discapacidad lo había logrado. Ella repitió hazaña en 2014, 2015 y 2016.
«Tú tienes el poder de ser lo que quieras», dice. Ella quiso ser atleta y desde sus primeros Juegos con 16 años en Atenas, Tatyana ha conquistado 17 medallas, 16 de ellas como atleta en Juegos de verano y una en Sochi 2014 como esquiadora de fondo. Allí se reencontró con su familia biológica, a la que le pagó el viaje desde San Petersburgo a Sochi para poder verse. Una vida de película.
La paralímpica que provocó los cambios más contundentes en las leyes
