«Cuando corro siento que mi discapacidad se desvanece».
Ésas son las palabras de Rick Hoyt, que tiene parálisis cerebral, es cuadriplégico y usa un silla de ruedas. Pero nada de eso le ha impedido competir en más de 1.000 carreras, gracias a la enorme esperanza y dedicación de su padre, Dick, quien lleva, alienta y empuja a su hijo en triatlones, maratones y otros eventos a lo largo y ancho de Estados Unidos.
Rick, actualmente con 53 años, y su padre Dick, de 75, viven en Massachusetts. Completaron su primera carrera en 1977 y su último evento fue el maratón de Boston en 2014.
Un asunto de familia. Unidos para el traitlón
