Natasa Kovacevic viajaba junto al equipo húngaro de baloncesto Uni Gyor cuando el autobús que la llevaba en septiembre de 2013 tuvo un accidente en el que murieron el entrenador y el delegado. En el accidente hubo 16 heridos de distinta consideración y entre las más graves estaba Kovacevic, para entonces 19 años, y a quien hubo que amputarle la pierna izquierda por debajo de la rodilla.
La prometedora canastera había sido internacional con Serbia en todas las categorías de formación, pero aquello parecía poner fin a su carrera.
Poco después del accidente, reconoció que soñaba que tenía los dos pies. Su máxima aspiración era volver a caminar con normalidad. Fruto de un espíritu irreductible y de una fe infinita, está a punto de reanudar su carrera en el baloncesto.
Pero dos años después de aquello, la jugadora volverá al tabloncillo. Entrena con el histórico equipo Estrella Roja y acaba de firmar por el equipo de Belgrado. Se está formalizando su inscripción para que pueda jugar en Primera División.
Será la primera jugadora que dispute algún partido oficial con un aparato ortopédico. Consultados sobre su utilización, la Federación Serbia y la FIBA han autorizado que Kovacevic juegue con la prótesis que lleva desde el accidente. Ellos mismos, junto a la Federación francesa, fueron los encargados de financiarla y ayudar a la jugadora con su durísima y costosa rehabilitacion durante la que tuvo que aprender a andar de nuevo.
No hay una fecha fijada para su prodigioso regreso a las canchas, aunque es probable que no se demore demasiado. “Dependerá del entrenador y, por supuesto, de mi estado físico. Trataré de hacer los máximos progresos”, asegura la jugadora al diario serbio Informer.
Después de todo lo que ha tenido que pasar, ponerse en forma parece una nimiedad: “No tengo ningún temor ni obstáculo. Estoy muy contenta. Cuando todo ocurrió, pensé que nunca estaría de vuelta en la cancha, pero me las arreglé para conseguir el objetivo”.
“What doesn’t kill you makes you stronger (lo que no te mata te hace más fuerte)”, canta Kelly Clarkson. Es la frase que tiene Natasa en su cuenta de Twitter.
Una baloncestista serbia vuelve a la cancha tras perder una pierna
