A más de 13.000 kilómetros de distancia de su natal Cali se encontraba Dixon Hooker, siguiendo atentamente con la mirada cómo la bandera de Colombia se izaba en la noche catarí, mientras él cantaba el himno nacional, al mismo tiempo en que apretaba fuertemente su pecho con la mano derecha. Su logro no fue cualquiera: se convirtió, el pasado jueves, en el primer deportista nacional en ser campeón mundial de atletismo paralímpico, al imponerse en los 400 metros T38 (prueba de pista para atletas con parálisis cerebral menos severa).
“Lo primero que hice en el podio fue darle gracias a Dios por ese logro que había conseguido. Me demostré que tengo con qué batallar y que nuestro país sí puede obtener resultados”, dijo el atleta paralímpico vallecaucano en entrevista con EL TIEMPO, mientras mencionaba los nombres de todas las personas que lo han apoyado a lo largo de su carrera deportiva.
Dixon, quien cumple los 22 años de edad el próximo mes de enero, nació con una parálisis cerebral, lo que le afecta, en cierta forma, toda la parte del patrón motriz de su cuerpo. Esta se le acentúa cuando tiene mayor fatiga física en su diario vivir. Sin embargo, no fue problema para que pudiera llegar a practicar algún deporte y mucho menos para desarrollar un modelo de vida pleno.
Para este caleño no han existido límites y así se lo han hecho saber sus profesores y grupo técnico, que lo ha acompañado desde el 2009, año en el que empezó su carrera deportiva. Pese a su corta edad habla con mucha experiencia de su carrera en el atletismo y entre risas no esconde su asombro al reconocer los resultados que ha conseguido en la disciplina que practica.
“Soy campeón Paranacional, de Interligas y Parapanamericano en los 400 metros. Siempre he dicho que nada es imposible, desde que uno tenga fe, porque sin Dios no hay nada; disciplina, que es lo fundamental en el deporte y tener preparación, para ser constante”, dijo Hooker, desde Catar, en donde apoyaba a sus otros compatriotas en el Mundial de Atletismo Paralímpico.
Mentalidad fuerte
Hooker vive en el barrio Nueva Tequendama, en el sur de Cali. Se levanta siempre sobre las seis de la mañana para ir al gimnasio a trabajar la parte muscular, con sesiones de pesas. Allá está aproximadamente dos horas y regresa a su hogar, en donde le ayuda en los quehaceres a su mamá. Después de almorzar, duerme un rato y sale para su segunda sesión de entrenamientos. Es una vida “tranquila y normal” como la describe él.
“Así como entrena Usain Bolt, yo también lo hago. El deporte no es predecible. Hoy yo estoy arriba y si no entrenaste, pues es lógico que te van a bajar. Mi objetivo es entrenarme siempre para mantenerme arriba. Trabajando se pueden obtener grandes resultados. Muchas veces uno piensa que hay países que son más fuertes, pero todo está en la actitud, en las ganas que uno tenga”, dijo lleno de confianza, pensando en los próximos retos que están por llegar.
Su convencimiento a la hora de entrar en acción en las diferentes pruebas lo reconoce su entrenador, Néstor Miller. El principal objetivo como su guía es hacerle ver que él no es diferente a los demás sino que puede llegar a conseguir los mismos logros que los otros. “Dixon puede tener limitaciones en la parte física o sensorial, pero lo importante es que crea en él”.
Asimismo, Hooker ya es una voz oficial del deporte paralímpico para poder invitar a sus colegas a entregarlo todo de sí. Considera que el país tiene buena proyección hacia el futuro y está para pelear medallas en todas las competiciones en las que participen.
Por ahora, Dixon está totalmente entregado al deporte, aunque no descarta poder hacer una carrera universitaria en el futuro. La astronomía, las ciencias políticas o las relaciones internacionales seducen al colombiano de cara a un muy lejano retiro. Su gran sueño es bañarse de oro en los Juegos Paralímpicos Río 2016 y para lograr esta meta deberá, como dice su DT, “seguir con su entrenamiento”.
De Eltiempo.com
Ni una parálisis cerebral detuvo a Hooker de ser campeón mundial
